Después de celebrar que Kathryn Bigelow ganará el pulso a Avatar tanto en mejor dirección como en mejor película, hablemos sobre ella.
“En tierra hostil” trata de unos soldados americanos, concretamente de una brigada de artificieros, que intenta sobrevivir en Irak desactivando bombas hasta que su grupo sea relevado por otros militares. La historia se inicia con la muerte del jefe de grupo y su reemplazo por el sargento William James. Esto hará chocar al grupo ya que el nuevo sargento vive al límite a menos de un mes de volver a casa y no gusta esta forma de actuar.
La historia está bien narrada, acercando al espectador a estar en el mismo Irak y sintiendo la tensión en cada desactivación de bomba, como si un trozo de metralla pudiera llegarte.
En su contra podríamos decir que le falta un poco de historia. El único argumento que sigue toda la historia es como el sargento desactiva bombas saltándose los protocolos de actuación, pero no hay una finalidad clara en cuanto a la historia solo representar la frase que resume la película: “la guerra es una droga”.
Otra contra es la imagen que se da a Irak. En el conflicto bélico no entra, pero da una imagen muy cerrada de los iraquís. Durante toda la película salen civiles que observan con miradas penetrantes a los soldados, sin hacer nada, como si no fuera con ellos. La única “humanidad” que se les da a los civiles es a través de un niño de 12 años que se hace llamar “Beckham”.
En definitiva, es una historia que aunque carece de algo más de trama, la tensión y la manera de hacer partícipe al espectador hace que merezca la pena.



