jueves, 18 de febrero de 2010

Gracias

Camino por una calle en blanco y negro. Todo está perfectamente colocado al milímetro. Un artista se ha encargado de crear este paisaje tan perfecto y, a la vez, tan tenebroso.

A medida que avanzo, todo es más lúgubre. Al fondo se ve la silueta de una gran casa. Es un motel, Motel Bates. Se acerca una tormenta y es de noche, así que me dirijo a resguardarme.
En la recepción me encuentro con una mujer. Es guapa pero está como asustada, nerviosa. Se está registrando para pasar allí la noche. Su nombre es Marion Crane.

Mi turno. Hablo con el recepcionista y le doy mis datos. Solo pasaré allí una noche. Parece un hombre tímido, se llama Norman Bates. Debe ser un negocio familiar.

De camino a la habitación me encuentro con Marion. Hablamos un poco y me comenta que en una noche de tormenta lo que hará es darse una ducha caliente e irse a dormir pronto. No es mala idea. Nos despedimos y m dirijo a mi habitación.


Me acomodo y me acuesto en la cama para leer un rato antes de dormir. Cuando llevo un rato leyendo, un grito me hace saltar de la cama. Es Marion, seguro. El sonido de unos violines muy agudos lo envuelve todo. Salgo corriendo de ese motel sin pensármelo dos veces.


Mientras corro por la calle, mojándome por la lluvia, giro la cabeza hacia el motel. Una silueta aparece en la ventana. Es un hombre, pero no es Norman. Está calvo, parece mayor y me mira fijamente. Los violines siguen sonando con fuerza. Noto que el corazón se me puede salir en cualquier momento.

Me despierto y sonrío.



Gracias Alfred Hitchcock. Gracias por seguir provocando esta psicosis 50 años después.

No hay comentarios:

Publicar un comentario