domingo, 28 de febrero de 2010

Superhéroe

Superman. Esta semana ha vuelto a ser noticia. El primer cómic de este superhéroe se vendía por unos 735.000 euros, batiendo récords. Este cómic nace en junio de 1938 y se consideró el primero en este tipo de género y se convirtió en un icono.


Un niño llegado del planeta Krypton que en la Tierra se conocería como Clark Kent. Aunque es un superhéroe, pasa desapercibido trabajando de reportero en el diario Daily Planet. Entre sus poderes destacan la fuerza, su rapidez y, la más característica, su vuelo. ¿Quién no ha soñado con ponerse su capa roja y poder volar?. Pero todos tenemos nuestro punto débil, la kryptonita verde. Ninguno entendíamos que era eso, solo sabíamos que si Superman estaba expuesto a su radiación dejaría de ser ese superhéroe.

Poco le ha durado el reinado de ser el cómic más vendido. Llegó su “rival”: Batman. Se ha vendido su cómic de 1939 por 1.075.000 de dólares. Batman no era un superhéroe de otro planeta, era el empresario millonario Bruce Wayne. Juro venganza por la muerte de sus padres y combate la delincuencia con aplicaciones tecnológicas y disfrazado de murciélago.


Dos personajes muy diferentes, del superhéroe que nace así al que se convierte en ello. Del que vuela, al que va con coche. Dos iconos del mundo del cómic.


Parece que esta batalla la ha ganado Batman, pero ¿tú de quién eres?

jueves, 18 de febrero de 2010

Gracias

Camino por una calle en blanco y negro. Todo está perfectamente colocado al milímetro. Un artista se ha encargado de crear este paisaje tan perfecto y, a la vez, tan tenebroso.

A medida que avanzo, todo es más lúgubre. Al fondo se ve la silueta de una gran casa. Es un motel, Motel Bates. Se acerca una tormenta y es de noche, así que me dirijo a resguardarme.
En la recepción me encuentro con una mujer. Es guapa pero está como asustada, nerviosa. Se está registrando para pasar allí la noche. Su nombre es Marion Crane.

Mi turno. Hablo con el recepcionista y le doy mis datos. Solo pasaré allí una noche. Parece un hombre tímido, se llama Norman Bates. Debe ser un negocio familiar.

De camino a la habitación me encuentro con Marion. Hablamos un poco y me comenta que en una noche de tormenta lo que hará es darse una ducha caliente e irse a dormir pronto. No es mala idea. Nos despedimos y m dirijo a mi habitación.


Me acomodo y me acuesto en la cama para leer un rato antes de dormir. Cuando llevo un rato leyendo, un grito me hace saltar de la cama. Es Marion, seguro. El sonido de unos violines muy agudos lo envuelve todo. Salgo corriendo de ese motel sin pensármelo dos veces.


Mientras corro por la calle, mojándome por la lluvia, giro la cabeza hacia el motel. Una silueta aparece en la ventana. Es un hombre, pero no es Norman. Está calvo, parece mayor y me mira fijamente. Los violines siguen sonando con fuerza. Noto que el corazón se me puede salir en cualquier momento.

Me despierto y sonrío.



Gracias Alfred Hitchcock. Gracias por seguir provocando esta psicosis 50 años después.